Desde el Palacio Legislativo de San Lázaro, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, lanzó un llamado directo a los tres Poderes de la Unión para actuar con responsabilidad y visión de Estado en un momento clave para el país. En el centro de su mensaje colocó dos prioridades inseparables: proteger la negociación del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y demostrar, con hechos, que el Estado mexicano es capaz de detener a la delincuencia organizada dentro de su propio territorio.
En entrevista con medios de comunicación, la legisladora subrayó la relevancia estratégica de la relación con Estados Unidos, no solo por tratarse del principal socio comercial de México, sino también por el profundo vínculo humano que une a ambos países. Recordó que más de 30 millones de mexicanos viven en Estados Unidos en primera, segunda y tercera generación, y que las remesas que envían a sus familias representan un soporte fundamental para millones de hogares en México. Por ello, insistió en que cuidar la relación bilateral no es un asunto retórico, sino una necesidad económica y social de primer orden.
López Rabadán enfatizó que, para preservar esa relación y fortalecer la confianza de los socios comerciales, México debe enviar un mensaje claro y contundente: el combate al crimen organizado va en serio. Señaló que no puede permitirse que los cárteles continúen siendo dueños de territorios ni que mantengan ascendencia sobre municipios y regiones enteras del país. Afirmó que detener esa dinámica es una tarea impostergable que compete a las instituciones mexicanas y que debe traducirse en acciones visibles contra la delincuencia.
En ese sentido, recalcó que corresponde a los legisladores generar un marco legal sólido que sancione de manera efectiva al crimen organizado, mientras que al Ejecutivo y al Poder Judicial les toca aplicar la ley con firmeza y apego a derecho. La lucha contra la delincuencia, sostuvo, debe ser integral y coordinada entre los tres Poderes y los distintos órdenes de gobierno, siempre bajo el principio de que la soberanía nacional es prioritaria y que ninguna intervención extranjera puede sustituir la responsabilidad del Estado mexicano.
Al referirse al contexto internacional y a los señalamientos externos sobre la seguridad en México, la diputada sostuvo que el país debe demostrar que sabe hacer lo que le corresponde. Combatir al crimen en casa, dijo, es la mejor forma de proteger tanto la soberanía como los acuerdos comerciales. En su visión, cuidar el T-MEC implica también garantizar condiciones de legalidad, estabilidad y certeza que permitan a México seguir siendo un socio confiable en América del Norte.
López Rabadán colocó además a la reforma electoral como una pieza clave en este momento político. Consideró que este proceso representa una oportunidad histórica para enviar un mensaje al mundo de que México es un país democrático, con instituciones sólidas y pluralidad política. Advirtió que cualquier intento de debilitar a la oposición, silenciar a las minorías o perpetuar esquemas de sobrerrepresentación sería un error grave que pondría en riesgo la confianza nacional e internacional.
Desde su perspectiva, una reforma electoral bien construida debe garantizar elecciones libres de la injerencia del crimen organizado, impedir el financiamiento ilícito de campañas y asegurar que los votos de los ciudadanos se traduzcan en gobiernos legítimos. Solo así, afirmó, se puede fortalecer la democracia y cerrar el paso a la percepción de que los cárteles influyen en la vida política del país.
La presidenta de la Mesa Directiva también se pronunció a favor de la transparencia y la rendición de cuentas como herramientas esenciales en el combate al crimen. Señaló la importancia de que las instituciones encargadas de la inteligencia financiera actúen con claridad y den resultados visibles, como el congelamiento de cuentas y la investigación de fortunas de origen ilícito, para demostrar que no hay espacios de impunidad.
Finalmente, López Rabadán sostuvo que México se encuentra ante un punto de definición. Proteger el T-MEC, combatir al crimen organizado, fortalecer la democracia y respetar la pluralidad no son tareas aisladas, sino partes de una misma estrategia para que el país gane confianza dentro y fuera de sus fronteras. En un escenario internacional exigente, concluyó, México debe demostrar que sus instituciones funcionan y que la legalidad es la base de su relación con el mundo.